Heidi Daniela Mendez Gayosso
El síndrome del Born Out o Síndrome del quemado en estudiantes de universidad
El síndrome de burnout, también
conocido como síndrome del desgaste o agotamiento físico y mental, constituye un problema de gran repercusión social en nuestros días. El interés que en la actualidad despierta ha facilitado una ampliación de su campo de estudio pues se empezaron investigaciones en otros ámbitos profesionales y mucho más recientemente surgen los estudios con estudiantes universitarios.
Muchos estudiantes logran desarrollar las competencias necesarias en su proceso formativo que favorecenBornout la consecución de sus objetivos académicos, mientras que otros jóvenes presentan dificultades que sólo se registran en indicadores de elevado abandono académico. En esta ultima situación, los estudiantes generalmente experimentan una alta carga de estrés durante su proceso formativo. Algunos estudiantes logran desarrollar estrategias adecuadas para afrontar las exigencias académicas, mientras que otros no lo consiguen, y llegan a sentirse impedidos para modificar la situación problemática, lo cual trae como consecuencia el uso de comportamientos de escape o evitación como formas de afrontamiento que no son necesariamente las apropiadas en esta situación.
Para poder lograr el equilibrio emocional, primero es necesario entender lo que es el burnout y cómo es diferente del estrés común, pues muchas personas subestiman la gravedad del burnout al confundirlo con estrés.
Ambos conceptos presentan diferencias significativas: el burnout es consecuencia del estrés y representa un estado grave y crónico, mientras que el estrés se caracteriza por una sobreimplicación en los problemas que puede tener efectos positivos en exposiciones moderadas, conocidas como eustrés. Por otro lado, el burnout carece de aspectos positivos.
A continuación explicaremos más a fondo las diferencias entre ambos conceptospara que puedas identificarlos y aplicarlos correctamente en tu vida.
Estrés
El estrés una emoción que puede sacudirnos en cualquier momento y también es una experiencia común para los estudiantes, especialmente durante la vida universitaria. Pero, ¿por qué parece estar en todos lados y cómo se manifiesta en nuestro día a día?
Este se caracteriza por una serie de síntomas que van más allá de la simple preocupación. Se presentan emociones que van desde la ansiedad y la tensiónhasta la irritabilidad y la falta de concentración. Además, el estrés puede manifestarse físicamente a través dedolores de cabeza, problemas gastrointestinales e incluso trastornos del sueño.
Las fuentes de estrés en la vida universitaria son diversas y pueden variarsegún cada individuo. Desde la presión académica por los plazos de entrega hasta el reto de adaptarse a un nuevo entorno social, y la gestión del tiempo. Son muchos los factores que pueden ocasionar estrés en una persona, además, laspreocupaciones sobre el futuro profesional y las expectativas familiares también contribuyen a aumentar la carga de estrés.
Burnout
Por otro lado, el burnout va más allá de sentirse estresado; es un estado constante de agotamiento físico, mental y emocional que puede consumir a alguien por completo. Se identifica por una sensación de vacío, desmotivación y apatía hacia las actividades cotidianas. A diferencia del estrés, el burnout puede manifestarse físicamente por medio de dolores crónicos, fatiga persistente, problemas gastrointestinales más severos e insomnio.
Causas y características
Las principales causas que pueden originar este síndrome están relacionadas con las condiciones laborales y la propia autoexigencia del trabajador.
No podemos negar que el entorno laboral puede convertirse en un factor detonante del estrés, pero en muchas ocasiones nuestra propia visión del trabajo o las expectativas y autoexigencias nos juegan una mala pasada.
Algunas de las más relevantes son:
Falta de control:
La sensación de no tener ningún control en el horario, la carga de trabajo o la forma de llevarlo a cabo puede generar mucho desgaste emocional.
Expectativas poco realistas:
Las falsas expectativas no solo tienen un resultado negativo cuando las tenemos en nuestra vida personal. Cuando iniciamos un trabajo podemos tener el deseo de alcanzar ciertas responsabilidades y genera mucha frustración si no lo conseguimos.
Creencias erróneas:
Por otro lado, también puede darse el caso de creer que una profesión nos gustará o nos llenará llevarla a cabo y que cuando nos enfrentemos a ella no seamos capaces de encontrar es satisfacción que creíamos segura. Todas estas creencias no cumplidas generan mucha impotencia y con ellos una tensión extra al estrés de cualquier trabajo.
Falta de apoyo social:
Sentirse aislado en el trabajo, tener una mala relación con los compañeros o directamente estar en un cargo que nos impida relacionarnos con otras personas afecta a nuestra capacidad de afrontamiento de las adversidades que puedan presentarse en el día a día laboral.
Desinformación o falta de herramientas:
Una mala comunicación con los compañeros o con las personas que ejercen un puesto por encima de nosotros pueden llevar a malentendidos o sensaciones de falta de información o formación para llevar a cabo nuestras tareas. Este tipo de dinámicas laborales pueden afectar a nuestra valoración personal de nosotros mismos como personas eficaces y productivas.
Sobrecarga de trabajo:
Ya sea por imposición o por la capacidad de negarnos a no abarcar más de lo que podemos asumir, la sobrecarga de trabajo nos impide gestionar bien nuestro tiempo y de forma eficaz.
Falta de tiempo a nivel personal:
Cuando nuestro trabajo no nos permite disfrutar de periodos de descanso de calidad a nivel individual y con nuestro entorno familiar y personal cualquier carga o dificultad que se presente la toleraremos peor y con menos capacidad para desarrollar herramientas. El descanso y la vida personal son factores cruciales para poder desempeñar bien las obligaciones y muchas veces no las tenemos en cuenta para mejorar nuestro rendimiento por no pertenecer directamente al entorno laboral.
Exceso de implicación a nivel personal:
Cuando tenemos un trabajo con el que nos identificamos profundamente y su implicación a nivel social con pacientes o clientes es elevado puede ocasionar un desequilibrio entre su vida laboral y su vida personal.
El síndrome se origina con un padecimiento de estrés laboral severo que se cronifica con el tiempo y su principal diferencia con otros trastornos ansiosos o de carácter depresivo es que en un inicio se restringe principalmente al ámbito laboral, aunque puede afectarnos en áreas personales.
Sus principales características son:
· Sensación de agotamiento.
· Sentimiento de fracaso constante.
· Impotencia.
· Baja autoestima: dejamos de valorarnos laboral e incluso personalmente.
· Problemas en el entorno personal.
· Dolores musculares.
· Pérdidas o aumento de peso.
· Sensación de nerviosismo constante.
· Dificultad de concentración.
· Disminución del rendimiento.
· Problemas de puntualidad.
· Irritabilidad generalizada.
· Mala comunicación.
· Taquicardia.
· Insomnio.
· Dolores de cabeza o estomacales.
· Absentismo laboral.
¿Tiene cura?
El síndrome de burnout no es irreversible y puede solucionarse. Para eso, es fundamental tomar conciencia del problema, realizar cambios en el entorno y, en muchos casos, recurrir a la consulta psicológica y/o psiquiátrica. El coaching laboral también puede resultar útil para incorporar conductas de afrontamiento de la situación que sean eficaces.
Consejos para prevenir el síndrome de burnout
A nivel individual:
Realizar actividad física
El ejercicio ayuda a descargar la tensión. Se recomienda hacer una caminata diaria de, al menos, 30 minutos. Si no hacés ningún tipo de actividad, podés comenzar con una caminata diaria de, al menos, 30 minutos, y sumarte de a poco a nuestras clases en YouTube junto a SportClub.
Conectar con el ahora
Es muy importante encontrar momentos de relajación y tener plena conciencia de nuestras acciones. Para eso, podés incorporar a tu rutina ejercicios de respiración o meditación, o practicar yoga.
Generar encuentros con nuestros seres queridos
Con todos los cuidados necesarios, reactivá los vínculos interrumpidos por la pandemia y compartí momentos al aire libre con tu familia y amigos.
A nivel organizacional o como empleador:
Evitar la sobrecarga de trabajo
Esto implica distribuir en forma adecuada las funciones, actividades y responsabilidades sobre los colaboradores.
Facilitar la ejecución de las tareas diarias
Proveer las herramientas que los trabajadores necesitan e incorporar nuevas tecnologías y capacitaciones a diario reforzará su autoestima y su sentimiento de realización personal y profesional.
Promover programas de rutinas saludables
Estimular hábitos sanos, tanto en el ambiente laboral como fuera del mismo, mejorará el bienestar integral de los trabajadores, además de aumentar su productividad y su nivel de compromiso con la empresa.
Flexibilizar los turnos y horarios de trabajo
Esto contribuirá a conseguir una mejor predisposición de los empleados, de acuerdo a preferencias personales y aceptables para la organización.
Realizar evaluaciones periódicas de estrés
No todas las personas reaccionan de la misma manera al estrés. Por eso, es importante conocer la capacidad de afrontamiento adaptativo del personal y no solo su rendimiento laboral.
Brindar programas de ayuda psicológica
Facilitar el acceso inmediato a una contención profesional resulta clave para acompañar a los miembros de una organización en sus problemáticas, dudas y preocupaciones laborales.
https://youtu.be/ps0Mmz2UXpo?si=
uS_Nq6iiML5VcLUj










terrible Heidi, aprende a escribir
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